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Transalpina (cruzar todos los Alpes) en bicicleta

 

Fechas: 13-24 junio 2013
Lugar: Los Alpes

Distancia total: 1.700 km

Duración: 17 días

Equipo: Fernando González

 

Este reto consiste en cruzar todos los Alpes en bicicleta. Pero no una parte; TODOS LOS ALPES, de este a oeste, desde la italiana ciudad de Trieste, hasta la francesa ciudad de Niza, trazando una especie de “U” invertida, atravesando la cadena montañosa más importante de Europa. A lo largo de 17 días, 1700 km, 26 puertos de alta montaña, de los cuales 19 suben de los 2000 metros de altitud, atravesando las fronteras de 5 países diferentes.

A través de la travesía de los Alpes de Eslovenia, Italia, Austria, Suiza y de Francia, aspiro a realizar esta ruta "alpiciclistica" maravillosa, del mar Adriático hasta el mar Mediterráneo. Calculo que puedo tardar unas 17 etapas, que ya de por sí individualmente son unas etapas de vértigo. Es un viaje de fronteras, especialmente. Las fronteras que dividen pueblos y que hoy se acercan. Fronteras naturales, fronteras culturales. Un lugar de intercambio, la cremallera. Y un lugar de paso, los puertos alpinos. Una cadena, las de los Alpes, que se originaron entre 70 y 130 millones de años atrás y que yo, en dos ruedas, pretendo disfrutar en 17 días como si visitara un gran museo de la naturaleza.



Crónica de Fernando González Mora de su Reto "Transalpina Plasencia-Trieste-Niza-Plasencia" (14-24 junio de 2013)

Subir. Bajar. Volver a subir. Y volver a bajar. Y subir, bajar, subir, bajar… de mar a mar. Del Adriático al Mediterráneo. Parece sencillo, de cota cero a cota cero. Pero por medio, más de 1300 kilómetros. Y subir hasta más allá de los 2000 metros. Y calor. Y lluvia, viento, nieve, granizo… la cosa ya se complica bastante.

Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. Y nadie se equivocaba. Tenía pinta de ser algo tremendamente complicado. Y lo fue. Atravesar una cadena montañosa, con sus peculiaridades, su microclima, sus desniveles, nunca es fácil. Y si se trata de los Alpes, los míticos Alpes, esos que tanto se han atragantado a ciclistas experimentados, pues más difícil. Coppi, Chiapuchini, Bugno, Fignon, Induráin, Mercks, Pantani, Rominger… hasta Contador. Todos han reconocido la tremenda dureza de sus puertos, sus rampas, sus curvas. Montañas que no acaban. Puertos que parecen subir hasta el cielo, o enviarte a los infiernos, según se mire. O según se sufra. ¿Qué ciclista no ha tenido escalofríos al ver los desniveles del Passo Giovo? ¿Quién es capaz de estar impasible ante el Galibier? ¿A quién no se le queda la cara de tonto al tomar la primera curva de 180º del Stelvio, y ver un cartel indicando que te quedan todavía 48 más, y 26 kilómetros?  ¿Quién no siente frío ante la imagen de la Bonette, el puerto más alto de Europa, con más de 2800 metros de altitud? Telégrafo, Julier, Bernina, Gran San Bernardo, Madeleine, Pequeño San Bernardo, Izoard, Eira, Livigno… y más. Uno solo de estos puertos basta para hacer replantearse la salida dominical a cualquier aficionado al ciclismo. Uno solo. Pero si juntamos a todos, los sumamos unas alforjas, y una voluntad de hierro, y una motivación más fuerte aún, pues sale la travesía de los Alpes en bicicleta. Y todo en 11 días.

Con comienzo en la ciudad Italiana de Trieste, a orillas del mar Adriático, me desplazo al norte y rápidamente cruzo a Eslovenia, donde empiezan los puertos. Cruzo de nuevo a Italia. Esto es un continuo cruzar fronteras invisibles pero palpables. Culturas diferentes, paisajes similares. De Italia paso a Austria, donde empiezo a subir por encima de los 2000 metros de altitud. Y a ver la nieve en las cunetas. Nieve que muchas veces está a más de 2 metros, tapándome por completo. Bosques, lagos, y montañas, claro. Tras Austria, su vecina Suiza, con su perfección y su puntualidad. Sus puertos, de los más duros. De nuevo a Italia, pero por poco tiempo. Hay que pasar al último país, el que va a machacar, el que va a acabar con todo resquicio de fuerzas. Francia y sus míticos puertos del Tour de Francia. Los puertos que no dan respiro. Los puertos infinitos. Puertos que pretenden hacer hincar la rodilla. Como muestra el último puerto de la ruta, que es el más alto, la Bonette. Pero una vez allí arriba, donde esperaba ver el mar, sólo veo nieve y soledad. Pero Niza está más cerca. Y tras un descenso vertiginoso, último descenso, el mejor, el que sabes que ya no hay más subidas después, aparece la glamurosa Niza, con su hotel Negresco y su Paseo de los Ingleses para decirte que ya está hecho, que muy bien. Buen trabajo. Merecido descanso.

Ha sido sin duda el viaje más duro de todos los que he hecho en mi vida, pero la causa lo merece. Ahora y siempre. Por la Fundación Ananta. Por Colores de Calcuta. Por Carlos. Por la India. Por todos. Gracias por haberme dado esta oportunidad. Gracias por hacerme cumplir este sueño. Gracias.

Fernando González Mora

Plasencia-Trieste-Niza-Plasencia. 14-24 junio de 2013

 

 

¡¡GRACIAS A TI, FERNANDO..., POR TU GRAN ESFUERZO, POR TU IMPLICACIÓN, POR TU ALEGRÍA, POR SER COMO ERES... GRACIAS!!